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domingo, 7 de julio de 2019

VIPSANIA MARCELA



 
Vipsania Marcela Agripina, (27 a. C. - ?), también conocida como Marcelina fue la única hija del político y militar romano Marco Vipsanio Agripa con su segunda esposa Marcela la Mayor. Fue la primera nieta de Octavia la Menor y la primera sobrina-nieta del primer emperador romano Cayo Julio César Augusto Octaviano.
 
Alrededor de 14 a. C., se casó con el general y político romano Publio Quintilio Varo y, quizá posteriormente, con Marco Emilio Lépido. Si se casó con este último, un hijo suyo sería conocido por una dedicatoria en la basílica Emilia. Poco se sabe acerca de este matrimonio, ni si tuvieron hijos.
 
Según Tácito, ella no murió de parto o por causas naturales. El historiador afirma que los hijos de Agripa murieron en batalla, de inanición o envenenados. Sin embargo, puede que se refiera exclusivamente a los hijos de Agripa con su esposa Julia la Mayor, la hija del emperador Augusto, ya que el historiador no menciona específicamente el nombre de Marcelina. No se sabe a ciencia cierta la fecha de su muerte.
 
En los libros de Robert Graves Yo, Claudio y Claudio el Dios, la emperatriz romana Livia Drusila la acusa de incesto con su difunto padre, lo que la conduce al suicidio.

domingo, 5 de mayo de 2019

EL CÓNSUL SEXTO APULEYO



Sexto Apuleyo (en latín, Sextus Appuleius Sex. f. Sex. n.) fue un senador y cónsul de la República romana en 29 a. C. como colega de Augusto. Su hermano Marco Apuleyo fue también cónsul en el año 20 a. C.

 

Era hijo de Sexto Apuleyo y de Octavia la Mayor, la hermanastra de Octavio, y por lo tanto sobrino de este último. El año de su nacimiento es incierto; pero, tomando como base el año de su consulado, fue probablemente un poco antes del año 60 a. C.

 

Sexto Apuleyo obtuvo una serie de importantes magistraturas durante el reinado de su tío. Nombrado augur en el año 31 a. C.,​ fue cónsul ordinario con Octaviano en el año 29 a. C.​ Posteriormente sirvió como procónsul en Hispania en 28 a. C. y luego como gobernador de la provincia de Asia entre los años 23 y 22 a. C. Como resultado de alguna acción no identificada durante su primer proconsulado, probablemente sobre los cántabros, se le concedió un triunfo en enero de 26 a. C.​

 

También parece haber sido gobernador de Iliria en 8 a. C., sucediendo a Tiberio en ese puesto.

 

Es posible que haya sido este Sexto Apuleyo, y no su padre, quien fue flamen Iulialis.​ Se ha propuesto que el flamen de mediana edad que figura en el Ara Pacis es Sexto Apuleyo en su papel de flamen Iulialis.

 

Dion Casio  menciona que alrededor del año 12 a. C., Apuleyo y Mecenas fueron acusados ante un tribunal de prestar ayuda para la consumación de un adulterio.

 

Según una inscripción en la provincia de Asia,​ Sexto estaba casado con una mujer llamada Quintilia, que era hermana del político y general romano Publio Quintilio Varo.​ Con ella, Sexto tuvo dos hijos muy destacados durante el Principado: un hijo, también llamado Sexto Apuleyo, cónsul en el año 14 y una hija llamada Apuleya Varila. La fecha de su muerte es desconocida.


viernes, 11 de enero de 2019

SEGESTES


Segestes fue un príncipe de la tribu teutónica de los Cherusci y un aliado cercano de los romanos, que aparece en la antigua tradición en el contexto de su relación con Arminio y la revuelta contra Roma.
 
Segestes mantuvo buenas relaciones con los romanos e incluso había recibido la ciudadanía romana, donde actuó como rival de la familia de Arminio. En el año 9 d. C., advirtió al gobernador romano Varus contra los planes de levantamiento e incluso se ofreció a capturarlo junto con los otros principales teutones, pero no encontró ninguna audiencia. Después de la derrota romana ( batalla de Varus ) se vio obligado a participar en el levantamiento.
 
Pronto, sin embargo, se enfrentó a una lucha abierta contra Arminio, quien había tomado a su hija Thusnelda contra su voluntad como esposa, y fue asediado en 15 por sus miembros de la tribu, pero liberado por el general romano Germanicus . Segestes entregó a su hija embarazada en ese momento, Thusnelda, como prisionera de Germánico. Nada se sabe sobre el destino de Thusnelda; El informe de Tácito sobre el destino de su hijo Thumelicus , nacido en cautiverio y criado en Ravenna, tampoco se ha conservado.
 
Las fuentes antiguas todavía informan que Segestes en el año 17 estaba en el triunfo de Germanicus, con sus hijos Segimundus y Thusnelda y su nieto Thumelicus fueron mostrados como prisioneros. Germánico luego le ordenó una residencia "en la antigua provincia" (probablemente Galia ).
 
La mención más detallada de los Segestes se puede encontrar en los anales de Tácito, 1, 55-59. Otras menciones se pueden encontrar en Velleius Paterculus , Florus y Cassius Dio .


martes, 1 de enero de 2019

BALADA DE LAS TRES GRANDES PENAS DE OCTAVIO AUGUSTO


Hay una balada de marcha de soldados, denominada "Las tres penas de Octavio Augusto", compuesta en el tosco estilo tragicómico de campamento, que durante muchos años cantaron los regimientos acampados en Germania. El tema dice que Augusto se apenó primero por Marcelo, luego por Julia y finalmente por las Águilas perdidas por Varo. Profundamente por la muerte de Marcelo, más aún por la deshonra de Julia, pero mucho más por las Águilas, porque con cada Águila había desaparecido todo un regimiento de los hombres más valientes de Roma. La balada lamenta, en buen número de versos, el desdichado sino de los regimientos Decimoséptimo, Decimoctavo y Decimonoveno, cayeron en una emboscada y fueron diezmados por los germanos en un remoto bosque cenagoso; y dice cómo después de que le llegaron las noticias de este desastre sin precedentes, Octavio Augusto se dio de golpes con la cabeza contra la pared:
 
Octavio Augusto gemía cada vez que se golpeaba: "-Varo, Varo, general Varo, devuélveme mis tres Águilas!".
 
Octavio Augusto rasgó sus vestiduras y sus sábanas en medio de lamentos.
 
-¡Varo, Varo, general Varo, devuélveme mis regimientos!"


domingo, 9 de diciembre de 2018

SEGIMERO



Segimero, Segimer o Segimerus fue un príncipe querusco, germano.​ Fue el padre del más importante héroe de la historia germana, Arminio, quien aniquiló al ejército romano de Publio Quintilio Varo en la batalla del bosque de Teutoburgo. Se sabe que Segimero participó en coaliciones germanas durante la campaña de Nerón Claudio Druso. Su hijo Arminio, en prenda y como rehén, fue adoptado por el ejército romano para su asimilación en las legiones, aunque más tarde se rebeló contra ellas.


sábado, 29 de septiembre de 2018

EL CÓNSUL LUCIO NONIO ASPRENAS


Lucio Nonio Asprenas (en latín, Lucius Nonius Asprenas), fue un político romano y general que peleó con Julio César. Fue cónsul suffectus de la República romana en 36 a. C., junto con Quinto Marcio.
 
Era un homo novus de la república tardía, proveniente originalmente de Piceno, Asprenas fue elegido para el cargo de pretor en 47 a. C. A pesar de no tener conexiones o lazos políticos con Julio César,éste le dio un mando proconsular en África durante la guerra civil, teniendo a cargo la guarnición de la ciudad de Tapso compuesta de dos legiones en el año 46 a. C.
 
Al año siguiente, siguió a César a Hispania, donde se le dio un comando en la caballería, probablemente como legado. Posiblemente era el tribuno que intentó, anunciando presagios desfavorables, impedir la aprobación del proyecto de ley para conceder a Dolabella la provincia de Siria.
 
Durante los primeros años del Segundo Triunvirato, Asprenas no obtuvo ningún mando militar, pero pasado el tiempo se le dio un papel en la guerra de Octaviano contra Sexto Pompeyo. Él fue recompensado por sus servicios con su elección como cónsul sufecto en el 36 a. C.. En el 31 a. C., Asprenas fue elegido como uno de los Septemviri Epulones. Tuvo al menos un hijo, Lucio Nonio Asprenas, que fue elegido también como cónsul suffectus en 6. Sexto Nonio Quintiliano era su hijo y de Quintilia, quien era hermana de Publio Quintilio Varo, consul ordinarius en 13 a. C. y tristemente famoso por su derrota en 9 en la Batalla del bosque de Teutoburgo.




sábado, 14 de enero de 2017

THUSNELDA


 

Thusnelda (C. 10 aC - desconocido) fue una noble germánica capturada por Germanico, nieto de Augusto, y líder de un ejército que invadió Germania. El antiguo historiador romano Tácito y Estrabón citan su captura como prueba de la firmeza y la contención de las armas romanas.

 

Ella era la hija del príncipe Cheruscan Segestes. Su padre la había destinado a otra persona, pero Arminio la había raptado e impregnado. Arminius condujo posteriormente una coalición de tribus germánicas que atrajeron a las legiones de Publio Quintilio Varo a la casi aniquilación en la Batalla del Bosque de Teutoburgo en el año 9 dC. Este desastre generalmente se ve como sofocando cualquier ambición futura de Roma para conquistar Germania.

 

La guerra entre el Imperio Romano y las tribus del norte de Alemania continuó, y Thusnelda fue capturado por Germánico, sobrino del emperador Tiberio, que comandó la invasión de Alemania. Estaba embarazada y se quedaba con su padre, que era cliente romano y se opuso amargamente a Arminio, y fue su padre quien la entregó a Germanico, después de que éste lo salvó al alejarse de las fuerzas de Arminio, que lo habían asediado. Su esposo se afligió mucho por su pérdida y no se casó de nuevo.

 

Durante su cautividad, Thusnelda dio a luz a ella y al único hijo de Arminio, Thumelicus. El 26 de mayo, 17 dC, Thusnelda y su hijo se mostraron como premiados trofeos del triunfo concedido a Germanico. Durante el desfile del triunfo, su padre se vio obligado a observar desde los estrados. Los historiadores contemporáneos parecen evidenciar una incomodidad con su exhibición como evidencia de una victoria alemana, en lugar de la captura de Arminius. El año siguiente, justo antes de la batalla del río Weser, Arminius participó en una famosa disputa con su hermano Flavus, que todavía estaba sirviendo en el ejército romano. Flavus informó a Arminio que Thusnelda estaba siendo bien tratada -como, según él, era típico de Roma, que era un gobernante firme pero justo.

 


Thumelicus fue entrenado en la escuela de gladiadores en Ravenna y se cree que murió en un espectáculo de gladiadores a una edad bastante temprana. Tácito nos dice que informará sobre el destino de Thumelicus "en el momento adecuado" - es decir, cuando se discute el año en cuestión en su crónica.  La brecha principal en su texto es para 30 y 31 dC - por lo que podría ser que Thumelicus murió entonces, de 15 o 16 años.






martes, 23 de agosto de 2016

LA DEPRESIÓN DE OCTAVIO AUGUSTO


 

Durante varios meses después del desastre de la batalla del bosque de Teutoburgo en 9 d. C. , se cuenta que Augusto seguía llevando luto, dándose cabezazos en las paredes y gritando: "¡ Quinto Varo, devuélveme mis legiones!"


( Dión Casio en "Historia Romana" )








miércoles, 24 de junio de 2015

TÁCITO DICE SOBRE LA DERROTA ROMANA DE TEUTOBURGO



No lejos estaba el bosque donde se decía que los restos de Varo y de sus legiones quedaron sin sepultura. A Germánico le vino el deseo de tributar los últimos honores a Varo y a sus soldados. Esta misma conmiseración se extendió a todo el ejército de Germánico, pensando en sus parientes y amigos, en los azares de la guerra y en el destino de los hombres. En medio del campo blanqueaban los huesos, separados o amontonados, según que hubieran huido o hecho frente. Junto a ellos yacían restos de armas, y miembros de caballos y cabezas humanas estaban clavadas en troncos de árboles. En los bosques cercanos había altares bárbaros, junto a los cuales habían sacrificado a los tribunos y a los primeros centuriones.

( Tácito )






Os dejo con ese documental sobre la batalla del bosque de Teutoburgo del año 9 después de Cristo: 




domingo, 28 de septiembre de 2014

EL CÓNSUL PUBLIO QUINTILIO VARO


Publio Quintilio Varo (Publius Quinctilius Varus, Cremona, 47 a. C./46 a. C. – Bosque de Teutoburgo, 9 d. C.) fue un militar romano, recordado por la desastrosa derrota de Teutoburgo, en la que perdió la vida junto con tres legiones.



 Era hijo de Sexto Quintilio, que militó en el bando republicano durante la guerra civil. Sexto sobrevivió a la derrota y se desconoce si estuvo implicado en el asesinato de Julio César, para terminar suicidándose tras la batalla de Filipos. Varo debió su ascenso al favor de César Augusto, del cual se mostró partidario muy pronto, reforzando los lazos mediante su matrimonio con la hija de Agripa, Vipsania Marcela, que a su vez, era nieta del emperador. Así consiguió la amistad del propio Augusto y de su suegro Agripa, siendo Varo el encargado de leer el elogio fúnebre de éste.

Fue elegido cónsul en el año 13 a. C., para ser nombrado después procónsul en África y legado propretor en Siria. En Judea sofocó duramente el levantamiento judío tras la muerte de Herodes I El Grande, consiguiendo una importante fortuna personal. Un historiador antiguo resumió su etapa de gobierno en Siria diciendo "Llegó pobre a una provincia rica y salió rico dejando una provincia pobre".


Augusto lo envió en el año 9 como legado a la provincia de Germania Magna, zona que había sido añadida al imperio tras las incursiones de Druso primero y Tiberio después, pero esa dominación era más nominal que real y Varo debía afianzar el dominio y recaudar impuestos. Sin embargo, su extrema codicia, su falta de sensibilidad y el uso de métodos de romanización demasiado expeditivos le hicieron incurrir en diversos errores de gobierno, que le llevaron finalmente a provocar el descontento general y a convertirse en una figura muy impopular entre la población germana. Dión Casio señalaba que un jefe germano, que había participado en otra rebelión anterior, ya había dicho "Vosotros los romanos os buscáis los problemas solos. No enviáis perros y pastores para vigilar vuestros rebaños, sino que colocáis lobos hambrientos".



El ejército que guarnecía la región de Westfalia fue atacado por el caudillo Arminio al frente de una confederación de tribus de queruscos aliada a sus vecinos cuados. Los maroboduos y los marcómanos permanecieron neutrales. Varo se internó imprudentemente en territorio hostil engañado por Arminio, con tres legiones, la XVII, XVIII y XIX, tres alas de caballería y seis cohortes. Lo que ocurrió a continuación es una simple conjetura. Lo cierto es que las tres legiones fueron masacradas, probablemente en septiembre de 9 d.C., tras una sangrienta emboscada en el bosque de Teutoburgo. Recientes investigaciones arqueológicas dirigidas por W. Schluter sitúan el emplazamiento del combate en Kalkriese, en las faldas de los montes Wiehen, al norte de Osnabrück, a unos 45 km del monumento que los nacionalistas alemanes erigieron en el siglo XIX como conmemoración de la victoria germana.


Las pérdidas estimadas en el ejército romano se acercan a los 30.000 muertos. Varo, herido en la batalla, se supone que ante el riesgo de caer en manos del enemigo, y siguiendo la tradición familiar de su padre y de su abuelo, optó por suicidarse. Su cabeza fue remitida como trofeo de guerra a Marbod, rey de los marcómanos, pero éste, temiendo la ira romana, la envió a Roma donde fue finalmente enterrada en el panteón familiar. La mayoría de los oficiales romanos de alto rango fueron llevados a las arboledas sagradas, donde los germanos los ejecutaron tras someterlos a horribles torturas. Pocos años después las legiones consiguieron alcanzar el fatídico bosque de Teutoburgo al mando de Germánico. Tácito describe lo que encontraron: "En el campo, los huesos de los soldados yacían esparcidos por el suelo, cada uno en el lugar donde había caído defendiendo su posición o huyendo. Había restos de armas y también los huesos de los caballos, mientras que había cabezas humanas clavadas en los troncos de los árboles de alrededor. En estas arboledas se encontraban los altares bárbaros donde habían sido sacrificados los tribunos y los centuriones".



Tras esta derrota, que dejó desguarnecida la frontera y hubiera permitido a los germanos llegar hasta la misma Roma, el limes retrocedió desde el Elba al Rin, abandonándose la efímera provincia Germania Magna, y así permanecería hasta el fin del imperio romano. La derrota supuso un duro golpe para el prestigio militar de Roma, hasta el punto de que los números de las legiones derrotadas (XVII, XVIII y XIX) nunca más volvieron a utilizarse.



Suetonio dejó escrito que Augusto, meses más tarde y aún afectado por el desastre, golpeaba la cabeza contra las paredes repitiendo: "Quintili Vare, legiones redde" (Varo, devuélveme mis legiones)".