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jueves, 30 de octubre de 2014

PERIANDRO DE CORINTO





Periandro (Griego Περίανδρος) fue el segundo tirano de Corinto, en el siglo VII a. C., hijo y sucesor de Cípselo y uno de los Siete Sabios de Grecia. Sucedió en el poder a su padre en el año 627 a. C. Desarrolló el puerto de Corinto, y construyó una rampa a través del istmo del mismo nombre, para que las naves pudieran ser arrastradas a través de los diolkos, evitando así la ruta marítima alrededor del Peloponeso. El dinero ganado de los diolkos permitió a Periandro suprimir los impuestos en todo Corinto. Sin embargo, el mismo personaje fue considerado, más adelante, un tirano malvado característico, como lo hace saber Aristóteles en sus escritos.



Entre sus prácticas tiránicas se habla de muchos jóvenes que fueron enviados a Córcira para ser castrados en Lidia, entre ellos el supuesto asesino de su propia esposa, Melisa, hija de Procles, el tirano de Epidauro, en un acceso de cólera a causa de una falsa acusación. Según Heródoto, aprendió su "salvajismo" del tirano Trasíbulo de Mileto, al que habría hecho preguntar lo que debía hacer y éste habría contestado derribando sólo las cabezas de los gérmenes de trigo, sin decir una palabra. Periandro comprendió que debía eliminar a los aristócratas, como los Baquíadas que podían amenazar su poder. Se apoyó sobre la plebe contra la nobleza y emprendió represiones violentas.

Su hijo Licofrón de Corinto descubrió, posteriormente, que su padre era el verdadero asesino de su madre, y por eso Periandro decidió desterrarlo de Corinto, emitiendo, al mismo tiempo, una orden a todos sus colaboradores, en la que les prohibía que le dieran amparo. Periandro intentó más adelante reconciliarse con su hijo, pero Licofrón respondió que no pondría jamás los pies en Corinto, en tanto su padre residiese allí. Periandro aceptó, y planeó irse a Córcira, pero los corcirenses, que no quería que Periandro fuese a vivir con ellos, asesinaron a Licofrón.



Periandro habría instituido un culto al fantasma de Melisa.

Habría reinado 40 años, hasta el 585 a. C. Puesto que su hijo Licofrón había muerto y el otro, Cipselo el Joven, era mentalmente inestable, Psamético, hijo de Gordias (sin relación con ninguno de los faraones del mismo nombre), le sucedió.

Convocó un concurso musical ganado por el célebre poeta Arión de Lesbos.

Fue incluido en el selecto grupo de los Siete sabios de Grecia, Diógenes Laercio contó cómo el tirano corintio quería evitar que sus enemigos descuartizaran su cuerpo cuando se quitara la vida, por lo que elaboró un plan . El monarca eligió un lugar apartado en el bosque y encargó a dos jóvenes militares que le asesinaran y enterraran allí mismo. Pero las órdenes del maquiavélico Periandro no acababan ahí: había encargado a otros dos hombres que siguieran a sus asesinos por encargo, les mataran y sepultaran un poco más lejos. A su vez, otros dos hombres debían acabar con los anteriores y enterrarlos algunos metros después, así hasta un número desconocido de muertos. En realidad, el plan para que el cadáver del sabio no fuera descubierto era brillante, pero en lugar de un suicidio tenía visos de masacre colectiva.



ALGUNAS DE SUS FRASES MÁS DESTACADAS:

-"Bella es la tranquilidad."

-"El hombre no debe jamás proponerse las riquezas por recompensa de sus acciones."

-"Insegura es la precipitación."

-"La tenacidad lo es todo."

-"Los reyes no pueden tener guardias más fieles que el afecto de los súbditos"

-"Que tu felicidad no sea fruto de las circunstancias favorables, sino producto de ti mismo."

-"Sé previsor con todas las cosas."



domingo, 10 de agosto de 2014

ALCEO DE MITILENE


 
Alceo de Mitilene o Alfeo de Mitilene (en griego Ἀλκαῖος, Alkaĩos, latinizado como Alcaeus) fue un poeta griego de la Antigüedad, natural de Mitilene, ciudad de la isla de Lesbos (ca. 630 a. C. - ca. 580 a. C.).
 
Fue contemporáneo, amigo y presunto amante de la poetisa, algo mayor que él, con quien intercambiaba poemas. Aunque se desconocen los nombres de sus padres, sí están documentados los nombres de sus hermanos, Antiménidas y Ciquis, con quienes se involucró en la vida cívica y política de su ciudad. Durante su vida, Lesbos afrontó una situación política caótica y violenta. La dinastía gobernante, los Pentílidas, que decían ser descendientes de Orestes, hijo de Agamenón, perdieron el poder y fueron derrotados con dos golpes de estado sucesivos. El poder pasó a manos del tirano Melancro. Alceo y sus hermanos intervinieron junto con Pítaco en la caída de Melancro, aunque el beneficiado, por alguna razón desconocida, fue Mírsilo. Durante su mandato, Alceo participó en la lucha lesbia contra los atenienses en Sigeon -en la Tróade, en la entrada del Helesponto-, que, dirigidos por el olimpionica Frinón, obtuvieron la victoria, luego enturbiada por la muerte de éste a manos de Pítaco y el arbitraje de Periandro de Corinto y la concesión final de Sigeon a los atenienses. Las relaciones hasta entonces excelentes entre Pítaco y Alceo se rompieron: conjurados en un principio contra Mírsilo, Pítaco en el último momento reveló los nombres de los rebeldes, y desde entonces compartieron el poder, por lo que Alceo hubo de exiliarse por primera vez en la cercana Pirra, una colonia interior del golfo lésbico. Tras la muerte de Mírsilo, celebrada por Alceo, que volvió del exilio, se consolidó la tiranía de Pítaco, de origen plebeyo e hijo del tracio Hirras, que, enemistado con todas las familias poderosas de Lesbos y casado como una jugada política con una Pentílida, emprendió en su condición de árbitro reconciliador unas reformas contra la aristocracia y consiguió desterrar a sus enemigos, entre quienes estaban Alceo y sus hermanos. En este segundo exilio, es posible que el poeta se refugiara en Lidia. Preparado el regreso de los exiliados con el deseo de expulsar al tirano, aquellos fueron vencidos, y los que no encontraron la muerte fueron nuevamente expulsados. Alceo tuvo que marchar al exilio por tercera vez, a Beocia, y posiblemente a Tracia, Lidia y, finalmente, Egipto. De su muerte no se sabe casi nada, y es probable que muriera en una batalla.
 
Sus poemas fueron reunidos en diez volúmenes por los eruditos de Alejandría, con comentarios de Aristófanes de Bizancio y Aristarco de Samotracia en el siglo III a. C. Sin embargo, la poesía de Alceo ha sobrevivido sólo en anotaciones.
 
Sus poemas, que fueron redactados en el dialecto eólico del griego, tratan acerca de varios temas: himnos a los dioses (Hymnoi); comentarios políticos o militares (Stasiotika), en ocasiones de índole personal; canciones de amor (Erotika); y por último canciones báquicas (Skolia), la clase de poesía que podía ser leída en un simposio. Todos los eruditos de Alejandría afirmaban que Alceo fue el segundo de los nueve poetas líricos canónicos. El considerable número de fragmentos existente, y las traducciones de Alceo al latín hechas por Horacio, quien lo consideraba su gran modelo, pueden ayudarnos a forjarnos una idea del carácter de su poesía.
 
Sus poemas eran monódicos (cantados por un solo intérprete en lugar del coro), y estaban compuestos por varios tipos de metros en estrofas de dos o cuatro versos, entre ellas la estrofa alcaica, llamada así en su honor. La extensión de su obra rivaliza sólo en la época arcaica con la de Arquíloco. Alceo está abierto a un amplio abanico de influencias. Cuando utiliza la lírica para denostar a alguien, borra las diferencias existentes entre ésta y el yambo. Sus himnos reciben la influencia de la tradición de los rapsodas.