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sábado, 4 de julio de 2015

CAYO JULIO CÉSAR VENCE AL RESTO DEL EJÉRCITO POMPEYANO EN LA BATALLA DE MUNDA ( HISPANIA )


Encontraron el terreno apropiado cerca del pueblo de Munda, en el camino que iba desde Astigi hasta Calpe, en la costa, la Columna de Hércules del lado hispánico del estrecho. Al ser un puerto bajo de montaña, Munda proporcionó a los republicanos un excelente terreno cuesta abajo; para César, que a su llegada correría jubiloso hacia el estandarte de combate, supondría luchar cuesta arriba. El plan de César consistía en mantener la posición con la infantería hasta que su enorme cuerpo de caballería, agrupado en su ala izquierda, pudiera adelantar a los republicanos por la derecha y rodear a todo su ejército. No sería fácil en un terreno en pendiente y con un enemigo avisado de que no habría cuartel durante la batalla, ni clemencia después de la batalla.

 

Los dos bandos trabaron combate poco después del amanecer, y el resultado fue un enfrentamiento sanguinario e interminablemente largo. No hubo oportunidad de desarrollar tácticas brillantes o innovadoras en Munda, quizá la batalla más directa que César había librado. Fue también la que estuvo más cerca de perder, ya que los republicanos se negaron a ceder terreno y no permitieron a César desplegar su caballería. Munda fue un combate lento, cuerpo a cuerpo, con César en notable desventaja, luchando cuesta arriba y con cuatro legiones de infantería menos. Las tropas de Cneo Pompeyo se habían tomado muy en serio el mensaje de César y lucharon con denuedo y desesperación.

 

Al cabo de ocho horas aún no había nada decidido en Munda. A lomos de Génitor en lo alto de un buen punto de observación, César vio cómo su primera línea empezaba a flaquear y romperse. Desmontó al instante, cogió el escudo, desenvainó la espada y se abrió paso a través de sus hombres hasta la primera fila, donde la Décima ya no resistía.
 
-¡Vamos, cunni, si no son más que niños! -vociferó, repartiendo golpes a diestra y siniestra-. Si esto es todo lo que sabéis hacer, será vuestro último día de vida y también el mío, porque moriré con vosotros.

 

La Décima reaccionó, cerró filas y luchó con César en medio. Con el sol apunto de ponerse y sin desenlace a la vista, fue Quinto Pedio el que subió al punto de observación. Adiestrado por César, vio una oportunidad para la caballería y ordenó que ésta cargara contra el flanco derecho de Pompeyo Magno, comandada por un joven tribuno llamado Salvidieno Rufo. Los galos, reforzados por un millar de germanos, siguieron a Salvidieno, embistieron a la caballería de Labieno, la arrollaron y cayeron sobre la retaguardia de Pompeyo.

 

Al anochecer, cubrían el campo de batalla los cadáveres de treinta mil republicanos y sus aliados hispánicos. De la Décima legión de César apenas sobrevivió nadie. Por fin sus componentes habían expiado el motín. Tito Labieno y Publio Atio Varo murieron en combate, casi voluntariamente, en tanto que los dos Pompeyos escaparon.

 

Cneo huyó a Hispalis e intentó encontrar refugio allí, pero.Cesenio Lento, un legado menor de César, le persiguió, lo mató; lo decapitó y colgó su cabeza en la plaza del mercado. Cayo Didio, haciendo limpieza en la región, la encontró y se la envió a César, consciente de que a éste no le complacería aquella atrocidad; Cesenio Lento perdería rápidamente el favor de César por semejante acción.



( C. McC. )




viernes, 1 de mayo de 2015

LA BATALLA DE MUNDA


Corre el año 46 antes de nuestra era.

Era conocida la clemencia de Cayo Julio César hacia sus enemigos republicanos que por esos momentos se aglutinaban en torno a la figura de los dos hijos del asesinado Cneo Pompeyo Magno: su hijo mayor Cneo y Sexto, que con el resto del ejercito pompeyano, contaban con los antiguos leales del llamado ejército hispánico, afín a su padre Pompeyo en la causa contra César. Pero esta vez César había puesto punto final a su política de clemencia, a causa sobretodo porque en Roma circulaban unos libros escritos por Cicerón, que ensalzaban la figura de Marco Porcio Catón, el gran enemigo de César, suicidado en Útica (Numidia, actual Túnez), cuando las tropas cesarianas ocupaban la ciudad, al mismo tiempo ese uso propagandístico menospreciaba ante el pueblo romano la figura del mismo Cayo Julio César en la propia capital del Imperio Romano.


Y les llegó un mensaje de César al estado mayor pompeyano, compuesto por los dos hermanos Cneo y Sexto, así como Tito Labieno, ex general de caballería del propio César que tras cruzar el Rubicón, se pasó al bando de los republicanos pompeyanos. El mensaje decía expresamente que se acababa totalmente la clemencia, y todos los que hubieran apoyado la causa pompeyana serían ejecutados sumariamente sin piedad, incluidos los propios reclutas hispánicos que sirvieran en las filas pompeyanas.


La zona de alrededor de la ciudadela de Munda (al sur de Hispalis -la actual Sevilla-)era un llano grande y pantanoso, atravesado por un pequeño río, con algo de inclinación en la que con los dos ejércitos frente a frente, los pompeyanos se situaban cuesta arriba y los cesarianos cuesta abajo, de modo que la manera más fácil de luchar estaba en el bando pompeyano, ya que los pompeyanos debían de chocar golpe abajo, y los cesarianos avanzar choque arriba. Y por si fuera poco, la superioridad numérica estaba de parte de los pompeyanos con 13 legiones, y César con tan solo 8 legiones.



El combate fue un choque brutal, con un cuerpo a cuerpo que duró varias horas, pues las tropas pompeyanas luchaban con denuedo y desesperación, ya que se tomaban muy en serio el mensaje de César, de que en caso de perder la batalla, no habría ningún tipo de piedad, teniendo en cuenta que el genio militar de César era tal, que nunca había perdido ninguna batalla a pesar de encontrarse muchas veces en inferioridad de condiciones. Ya llevaban más de 8 horas de encarnizados combates sin parar, y sin que se viera claramente de qué lado se inclinaba la victoria, cuando ya empezaba a anochecer.



Cuando César vio que la primera línea empezaba a flaquear y romperse, desmontó al instante de su caballo Genior, cogió el escudo, desenvainó la espada y se abrió paso a través de sus hombres hasta la primera fila, repartiendo golpes a diestro y siniestro, gritando a sus soldados que ese sería su último día porque moriría con ellos. Y animados por el temerario gesto de su admirado general, sus soldados adquirieron más bravura y lucharon desesperadamente hasta la muerte.



Murió prácticamente todo el ejército pompeyano, aunque no sin grandes bajas por parte de los cesarianos, en lo que César considera que fue la peor de sus batallas. En esta tuvo que luchar en primera línea junto a sus hombres, lejos de aquella primera vez que lo hizo en Mitilene y por causa de la cual obtuvo la primera corona de hierba, con la que pudo entrar muy joven a formar parte del Senado, de acuerdo con la nueva legislación de Sila que permitía la entrada al mismo a quien obtuviera la corona de hierba.


 El mismo Julio César reconoció que por primera vez, a sus cincuenta y cuatro años, había notado muy sensiblemente el sobreesfuerzo, y que en todas las demás batallas había combatido para alcanzar la gloria, pero que en esta última tuyo que combatir para salvar la propia vida. Pero tras la victoria, estaba dispuesto a volver a Roma para que lo nombrasen Dictador a perpetuidad, y de pronto irse a invadir el reino de los partos, haciendo realidad el sueño de Alejandro Magno, antes de que los mismos partos se pusieran a invadir el Imperio Romano. Su asesinato en los idus de marzo, impediría completamente tan ambicioso proyecto.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

TRAS VENCER EN MUNDA, CÉSAR DICE A SU LEGADO CNEO DOMICIO CALVINO




Creo que es posible concluir que Munda ha sido el final de la resistencia republicana. Labieno ha muerto por fin. Aun así, ha sido una buena batalla. No podría haberla mejor. He luchado en el campo entre mis hombres, y son ellos a quienes recuerdo. No obstante, debo confesar que a mis cincuenta y cuatro años, noto el esfuerzo y me duele todo el cuerpo. Munda también ha resuelto mi problema con la Décima. Los pocos que han quedado no estarán de humor para discutir el siguiente destino que les adjudique.


JURAMENTO DE SEXTO POMPEYO AL CONOCER LA MUERTE DE SU HERMANO CNEO, TRAS SER DERROTADO EN MUNDA


 

La premonición de su hermano se había cumplido. Primero mi padre, ahora mi hermano. Los dos decapitados. ¿Será ése también mi destino? Si es así, juro por Sol Indiges, Tellus y Liber Pater que sobreviviré a César y seré un enemigo implacable de sus sucesores. Porque la República nunca volverá, lo presiento. Mi padre tenía razón cuando decidió huir a Serica, pero ahora es tarde para eso. Permaneceré en el mundo del Mare Nostrum, pero en el agua. Cneo mantiene aún su flota en las Baleares. ¡Picus, nuestra deidad picentina, conserva su flota para mí!


( C. McC. )


domingo, 3 de agosto de 2014

TITO ACIO LABIENO



(c. 100 a.J.C.-45 a.J.C.) Militar romano. Tribuno de la plebe en 65 a.J.C., fue legado principal de César en las Galias y gobernador de la Galia Cisalpina (50 a.J.C.). Al estallar la guerra civil, Labieno se pasó al bando de Pompeyo. Combatió a César en Farsalia y en la campaña de África. Murió en la batalla de Munda.


lunes, 28 de julio de 2014

JULIO CÉSAR Y CLEOPATRA



El joven Tolomeo reinaba junto con su hermana Cleopatra, célebre por su encanto, hecho de belleza y cultura, quien, enormemente ambiciosa, sedujo al vencedor con objeto de reinar sola.


César descansó de la batalla en el lujoso palacio, pero muy pronto tuvo que afrontar nuevos peligros porque la ciudad se sublevó. Salvado gracias a los refuerzos, dio el trono a la reina de la cual tendría un hijo: Cesarión y remontó el Nilo con ella.


Después volvió al ataque: Fue a Asia para combatir contra Farnaces, hijo de Mitrídates, que había sublevado al Ponto contra Roma, y la campaña de César fue tan rápida que pudo escribir al Senado: Veni, vidi, vinci (Llegué, vi, vencí). Esto ocurrió en el 47 a. de J.C.


De vuelta a Roma y proclamado dictador, volvió a partir para Túnez, donde los partidarios de Pompeyo y del Senado habían reunido un ejército al que venció en Tapso (46 a. de J.C.).


Catón de Utica, jefe de los "republicanos", se suicidó, así como Escipión Nasica. César celebró en Roma un cuádruple triunfo (Galia, Egipto, Ponto, Numidia), en el que estuvo presente Vercingetórix, que luego sería degollado, y ofreció al pueblo abundante banquetes.



Fue nombrado dictador para un período de diez años y reelegido cónsul. Al año siguiente, César derrotó en Munda, en Hispania, a los dos hijos de Pompeyo. Parecía que las guerras civiles habían acabado.