viernes, 10 de marzo de 2017

EL SADISMO DEL EMPERADOR CLAUDIO


Tanto en las cosas pequeñas, como en las grandes, el emperador Claudio dio pruebas de carácter feroz y sanguinario. Ante todo hacía aplicar el tormento y ejecutar sin dilación a los parricidas, presenciando siempre las ejecuciones. En Tíbur quería ver un suplicio a la manera antigua, y ya estaban atados al poste los culpables; pero el verdugo no llegaba y Claudio tuvo la paciencia de esperar hasta la tarde a que viniese uno de Roma. En los espectáculos de gladiadores dados por él o por otro, hacía degollar a todos los que caían, aunque fuese por casualidad, y especialmente a los reciarios, cuyo semblante moribundo gustaba contemplar.














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