sábado, 30 de mayo de 2015

DISCURSO DE ESPARTACO A SUS SOLDADOS



-¡Soy un hombre y dejaré huella! ¡Pero todos vosotros deberíais decir lo mismo! Si seguimos juntos y formamos el núcleo de un ejército, podremos defendernos y dejar honda huella. Si nos esparcimos en mil direcciones, todos nosotros, hasta el último, nos veremos obligados a huir, huir, huir... ¿Por qué correr como gamos si podemos caminar como hombres? ¿Por qué no buscarnos un lugar en la Roma de Quinto Sertorio preparándole el terreno en Italia y uniéndonos a él cuando llegue? Roma tiene pocas tropas en Italia, como bien sabemos. ¿No hemos oído que en Capua se quejan de que su economía va mal porque los campamentos de legionarios están vacíos? Yo fui tribuno militar. Crixus, Enomao y muchos de vosotros habéis sido legionarios de Roma. ¿Hay algo que los iguales de Lúculo o de Pompeyo Magnus, en cuanto a formar y conducir un ejército, no sepamos yo, Crixus, Enomao o cualquiera de vosotros? ¡No es difícil conducir un ejército! ¿Por qué no convertirnos en ejército? ¡Podemos ganar victorias! En Italia no hay legiones de veteranos que puedan detenernos; sólo cohortes de reclutas novatos. Los soldados veteranos se sentirán atraídos por nuestra causa... samnitas y lucanos que luchan por sacudirse el yugo de Roma. Y entre todos podemos entrenar a los que se unan a nosotros sin experiencia bélica. ¿Es que un esclavo es un hombre sin capacidad guerrera y sin valor? Los ejércitos de esclavos han estado a punto varias veces de llevar Roma a la ruina, y fracasaron únicamente porque los dirigían quienes no conocían las estrategias militares de Roma. ¡ No eran romanos quienes los dirigían!


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