martes, 2 de agosto de 2016

LOS APELLIDOS DE LOS ROMANOS



El número de cognomina que podía tener un individuo era ilimitado, pero nadie tuvo, ni mucho menos, tantos como QUINTO POMPEYO SENECIÓN ROSCIO MURENA CELIO SEXTO JULIO FRONTINO SILIO DECIANO GAYO JULIO EURICLES HERCULANO LUCIO VIBULIO PÍO AUGUSTANO ALPINO BELICIO SOLERTE JULIO APRO DEUCENIO PRÓCULO RUTULIANO RUFINO SILIO VALENTE VALERIO NIGRO CLAUDIO GUSCO SAXA AMINTIANO SOSIO PRISCO, cónsul de 169 d. C., cuyos treinta y seis cognomina son conocidos por una inscripción conmemorativa encontrada en Tívoli, a pocos kilómetros al este de Roma (Corpus Inscriptionum Latinarum 14.3609). El hecho de que Julio se utilice tres veces y Silio dos habría hecho que le resultara más fácil recordar quién era. 



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