domingo, 21 de agosto de 2016

PLAUTO ESCRIBIÓ SOBRE LAS HORAS



Que los dioses confundan al que inventó las horas y puso en esta ciudad un reloj de sol cortándome el día en trocitos bien ordenados. Cuando era un niño, el único reloj que tenía era mi estómago, mucho mejor y más fiable que cualquiera de ésos. Siempre me avisaba de comer, excepto cuando no había nada que echarse a la boca. Ahora que lo hay, no se come si no lo manda el reloj. Pues bien, ahora que la ciudad está llena de relojes, la mayor parte de la gente se arrastra por el suelo muerta de inanición. 







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