viernes, 19 de septiembre de 2014

MARCO ANTONIO ENAMORADO DE CLEOPATRA, DESCONFÍA DE ELLA




Me has escuchado, Cleopatra, te quiero hasta la locura, pero ¿de verdad has creído que no me daría cuenta de tu plan para mantenerme borracho?. Aunque crees saber lo que pasó mi ejército en Media, lo cierto es que no lo sabes. Tampoco sabes lo que yo pasé. Para saberlo, tendrías que haber estado allí, y no estabas. Yo, el comandante de mi ejército, no mantuve a mis hombres fuera de peligro porque me lancé a las tierras del enemigo como un jabalí furioso. Creí en los susurros de un agente parto y, sin embargo, no creí en las advertencias de mis legados. Julio César siempre me reprochó mi impetuosidad, y tenía razón. El fracaso de mi campaña media no puede ser atribuido a nadie más que a mí, y lo sé. No soy un palurdo o un borracho perdido. ¡Sólo tú crees que lo soy! Era necesario para mí borrar mi mala conciencia de Media bebiendo hasta el olvido. ¡Estoy hecho de esa manera! Y ahora, bueno, ha pasado. Te lo diré de nuevo, te quiero más que a mi vida; nunca dejaré de amarte. Pero tú no estás enamorada de mí, pese a todas tus protestas, y tu cabeza está llena de planes y maquinaciones destinados a asegurar que los dioses sepan que es por Cesarión. ¿Todo Oriente? ¿El Occidente también? ¿Está destinado a ser rey de Roma? Sueñas con eso perpetuamente, ¿verdad? Descargas tus propias ambiciones en los hombros de ese pobre chico…


( C. McC. )

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