sábado, 17 de noviembre de 2018

MUERTE DE OCTAVIO AUGUSTO




 A pesar de todas sus precauciones, su estómago volvió a empeorar. Tuvo que interrumpir su viaje en Nola. Desde allí Livia llamó a Tiberio. Cuando éste llegó, le informó de que Augusto se moría y que quería verlo. Ya se había despedido de ciertos ex cónsules que corrieron desde Roma ante la noticia de su enfermedad. Les preguntó, con una sonrisa, si creían que había actuado bien en la farsa, que es la pregunta que los actores de las comedias formulan al público al terminar la obra. Y sonriendo, aunque muchos de ellos tenían lágrimas en los ojos, respondieron:

-Nadie lo ha hecho mejor, Augusto.

-Entonces despedidme con un buen aplauso -les pidió el moribundo.


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