De
momento considero deber mío guarnecer con mis dos legiones de veteranos la
Galia itálica. Las tropas que mandaba Bruto las desmovilicé por desleales, pero
sólo las castigué quitándoles las armas y la coraza, Y sus dos águilas,
naturalmente. Considero la conducta de Regium Lepidum síntoma del descontento
general al norte de la frontera, y espero que ello explique por qué me quedo.
No
envío la cabeza del traidor Bruto con este informe de mis servicios porque en
el momento de su muerte era gobernador con imperium prepretoriano, y no creo
que el Senado quiera exhibirla en los rostra. Pero he enviado la cabeza y las
cenizas a su viuda. Espero haber obrado correctamente. No tenía intención de
ejecutar a Bruto, pero él se lo buscó.
Ruego
con todo respeto que se me prorrogue el imperium de momento. Puedo desempeñar
una función útil aquí en la Galia itálica, conservando la provincia para el
Senado y el pueblo de Roma.
( C. McC. )
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