sábado, 27 de enero de 2018

PÁNFILO


 
En la mitología griega, Pánfilo (en griego antiguo Πάμφυλος), hijo de Egimio y hermano de Dimante, fue rey de los dorios a los pies del monde Pindo, e invadió el Peloponeso junto a los heráclidas.​ Tras la muerte de su padre, dividió el reino con su hermano y con Hilas, hijo de Heracles al que había adoptado Egimio.
 
Pánfilo y Dimante murieron en un combate luchando junto a los Heráclidas (Apolodoro II, 8, 3). Dio su nombre a una tribu de sicionanos llamados panfilios, de los que era considerado su ancestro mítico.



CLEÓBULO DE LINDOS DICE SOBRE LA EDUCACIÓN


 La ignorancia y la abundancia de palabras predominan en la mayor partes de los hombres, si quieres sobresalir de la mayoría inútil, cultiva tu conocimiento y envuélvete en nubes de silencio.



CAYO MARIO DICE SOBRE LAS LEGIONES ROMANAS


Seis legiones romanas bien entrenadas y con buen mando pueden hacer frente a cualquier enemigo, por nutrido que sea.







martes, 23 de enero de 2018

PÍTACO DE MITELENE DICE SOBRE EL MAL


El hombre prudente sabe prevenir el mal, el hombre valeroso lo soporta sin quejarse.



QUINTO CURCIO DICE SOBRE LA FALTA DE DISCIPLINA


Era imponderable el desorden y desunión de aquel ejército, en todo el cual no había alguno que mandase, ni atendiese al bien común.






PUBLIO SIRO DICE SOBRE LOS AMIGOS


Amonesta a los amigos en secreto, alábalos en público.





MENANDRO DICE SOBRE LOS HÁBITOS


 Las costumbres del que nos habla nos convencen más que sus razonamientos.


TITO MARCIO PLAUTO DICE SOBRE LOS PUEBLOS


Si los habitantes de la ciudad son buenas costumbres, opino que están magníficamente defendidos.




ICTINO


Ictino (en griego Ἰκτῖνος Iktinos) fue un arquitecto griego de la segunda mitad del siglo V a. C. Su nombre está vinculado a tres obras fundamentales: el Partenón (447-432 a. C.) en Atenas, Grecia (bajo las órdenes de Fidias y en colaboración con Calícrates), el Telesterion de Eleusis y el templo de Apolo en Figalia.
 
Ictino creó el orden corintio.  Su estilo se caracteriza por sus columnas y sus entablamentos, presentes a lo largo de toda la evolución del arte griego.







domingo, 21 de enero de 2018

EL CÓNSUL CAYO ATILIO SERRANO


Cayo Atilio Serrano (en latín, Gaius Atilius Serranus) fue un político romano de fines del siglo II a. C. que fue elegido cónsul con Quinto Servilio Cepión en 106 a. C.
 
Cicerón ​ lo define como stultissimus homo, pero, aun así, fue escogido cónsul con preferencia sobre Quinto Catulo. Fue uno de los senadores que cogió las armas contra Apuleyo Saturnino en el año 100 a. C. Murió en 87 a. C.


CAYO MARIO DICE SOBRE LA INVASIÓN DE LOS GERMANOS


Más allá de nuestras fronteras los germanos se reproducen imparablemente como una plaga, y a falta de espacio vital no les queda más remedio que invadirnos y apoderase de nuestras tierras. Serán bárbaros, pero hasta el bárbaro más inculto sabe que si quiere asentarse en el Mediterráneo tiene que habérselas con Roma. Los germanos llegarán, y nosotros los romanos debemos de prepararnos para hacerles frente, o será nuestro final.





ÍBICO DE REGIO


Íbico, (en griego antiguo, Ἴβυκος), nacido en Rhegium, en la Magna Grecia italiana, fue un poeta lírico griego del siglo VI a.c. Fue contemporáneo del también poeta lírico Anacreonte. Estaba incluido en la canónica lista de los Nueve poetas líricos de la entonces helenística Alejandría.
 
A pesar de la desahogada y despreocupada situación económica familiar, vivió una vida de aventuras y pasó una considerable parte de su vida en la corte de Polícrates,​ tirano de Samos, por quien fue protegido. La historia de su muerte es así relatada: Mientras estaba en la vecina villa de Corinto, el poeta fue mortalmente herido por unos ladrones. Mientras yacía moribundo, vio a un numeroso grupo de grullas que volaban sobre su cabeza, a las que invitó a vengar su muerte.

 Los ladrones (que eran de Corinto), después de su criminal acción se habían dirigido al teatro a ver una representación. Allí aparecieron las grullas. Uno de los ladrones, en un gesto de burla al ver las grullas, gritó: ¡Observad a los vengadores de Íbico!, y así ellos mismos dieron la pista para su detención por el crimen cometido (Plutarco, De Garrulitate, xiv.). La frase "las grullas de Íbico" se convirtió así en un proverbio entre los griegos por el descubrimiento del crimen a través de la intervención divina.
 
Según el Suda, Íbico escribió siete libros de lírica, hasta cierto punto mítica y heroica, pero generalmente erótica (Cicerón, Tusc. Disp. iv. 33), celebrando los encantos de los más jóvenes y las muchachas hermosas. Fue célebre por el carácter pederasta de su literatura, algo que a los antiguos griegos no les parecía mal: "IÍbico, que escogió el dulce florecer de Persuasion y el amor de los chavales." (Antología griega, IX,184). Se le considera el inventor o introductor del elogio (escribió el del tirano Polícrates) y su poema Juegos para Pelia es de carácter épico-lírico. Pero de esos siete libros solo ha subsistido un centenar de versos.
 Los antiguos griegos lo comparaban a Estesícoro en el tratamiento de los temas míticos (la Guerra de Troya, la expedición de los Argonautas), pero lo poco que de él se ha conservado, sin embargo, revela una sensible diferencia e independencia, prueba de la diversidad de estilo del poeta. Algunas de sus fórmulas fueron retomadas por el poeta latino Horacio. La balada del poeta romántico alemán Friedrich Schiller Las grullas de Íbico celebra su famosa leyenda. F.G. Welcker sugiere que sus obras eran cantadas por coros de muchachos en las competiciones de belleza que se llevaban a cabo en la isla de Lesbos. Aunque su métrica y su dialecto eran dóricos, los poemas tienen el espíritu de la poesía melódica eólica.

REFORMAS EN EL EJÉRCITO DE PROLETARIOS ROMANOS DE CAYO MARIO DURANTE SU PRIMER CONSULADO



Hubo distintos cambios en el ejército de Mario aparte de la tropa básica, pues, al ser soldados sin tradición militar, ignoraban completamente en qué consistía y no mostraron oposición ni rechazo. Durante muchos años, la antigua unidad táctica denominada manípulo había quedado demasiado reducida para contener a los ejércitos abigarrados e indisciplinados con que tenían que combatir muchas veces las legiones; la cohorte, tres veces mayor que el manípulo, la había ido sustituyendo en la práctica, pero nadie había reestructurado las legiones en cohortes en lugar de manípulos, ni cambiado la jerarquía de los centuriones para ajustarla al mando por cohortes. Y eso fue lo que hizo Mario la primavera y el verano de su primer año de consulado. A partir de entonces, salvo como unidad de adorno en los desfiles, el manípulo dejó de existir oficialmente y quedó sustituido por la cohorte.

 

Pero había inconvenientes imprevistos en la organización de un ejército de proletarios. Los antiguos soldados de Roma sabían leer y contar y no presentaban inconveniente en cuanto a reconocer banderas, cifras, letras y símbolos, mientras que los que formaban el ejército de Mario eran en su mayoría analfabetos que apenas sabían de números. Sila en su calidad de cuestor de Mario, instauró un programa formando agrupaciones de ocho hombres que ocupasen la misma tienda y entre los que hubiese uno por lo menos capaz de leer y escribir, a quien se le concedió antigüedad respecto a sus camaradas a cambio de enseñarles a interpretar los números, las letras, los símbolos y los estandartes, así como a leer y escribir, en la medida de lo posible. Pero el programa avanzaba despacio y la alfabetización tendría que posponerse hasta que las lluvias invernales impidieran las operaciones.

 

El propio Mario inventó un nuevo punto de reunión sencillo y muy emotivo para sus legiones, asegurándose de que se aleccionaba a toda la tropa con temor y reverencia al respecto. Dio a todas las legiones una preciosa águila de plata con las alas abiertas montada en un mástil plateado; el águila la portaría el aquilifer o soldado considerado el más fuerte de su legión, revestido de una piel de león y una armadura de plata. El águila, decía Mario, era el símbolo de Roma para las legiones y todos los soldados estaban obligados al atroz juramento de estar dispuestos a morir antes que consentir que el águila cayese en manos del enemigo.

 

Mario sabía perfectamente lo que hacía. Habiendo pasado media vida en el ejército, y siendo la clase de hombre que era, tenía firmes opiniones y sabía mucho más sobre la tropa que ningún aristócrata. Sus orígenes rurales le capacitaban para la observación y su inteligencia superior le facultaba perfectamente para deducir ideas a partir de tales observaciones. Por haberse visto detenido en su carrera personal y haber sido su innegable valía utilizada para el medro de sus superiores, Cayo Mario llevaba esperando muchos años antes de conseguir el consulado, y se los había pasado pensando.


LEY DE JUSTINIANO PARA PROTEGER EL CRISTIANISMO



Deseamos que se sellen todos los templos en todas las ciudades y lugares del mundo entero. Así como se prohíbe la entrada a los mismos para no producirse el crimen de idolatría.

 

Si alguien tiene alguna posibilidad de violar esta ley, será castigado con decapitación, de la misma manera se castigara con la confiscación de sus bienes a los gobernadores de las provincias que descuiden el castigar ese delito.






VITRUBIO DICE SOBRE LA ARQUITECTURA


Un diseño armonioso requiere que no haya nada que añadir o quitar.