viernes, 2 de septiembre de 2016

OCTAVIO AUGUSTO EN SU LECHO DE MUERTE


 

El día de su muerte… pidió un espejo y se hizo arreglar el cabello para disimular el enflaquecimiento del rostro. Cuando entraron sus amigos, les dijo: «¿Os parece que he representado bien esta farsa de la vida?». Y añadió luego en griego la sentencia con que terminan las comedias: «Si os ha gustado, batid palmas y aplaudid al autor». Mandó después retirarse a todos… y expiró de súbito entre los brazos de Livia, diciéndole: «Livia, vive y recuerda nuestra misión; adiós». Su muerte fue tranquila y como siempre la había deseado.


( Suetonio)




TIEMPOS DE GUERRA


 
Si la guerra no está terminada durante el verano convendría que nuestros soldados se acostumbraran a esperar al invierno y no buscar, como las aves de verano, nada más comenzar el otoño, un techo donde cobijarse. Si la afición y el placer de la caza arrastran a los hombres bajo nieves y escarchas a montes y bosques, ¿por exigencias de la guerra no vamos a dar muestras del mismo aguante que el juego o el placer suelen suscitar?


 ( Tito Livio en "Historia de Roma desde su fundación")




EL CASTIGO DE LAS VESTALES





La condena de una virgen vestal por mala conducta sexual era rara, pero tenía gran trascendencia. Se tiene casos de ese tipo especialmente de épocas de crisis militar, y el castigo de las vestales implicadas formaba parte de la purificación ritual del Estado. Como las vestales eran personas inviolables, no podían ser ejecutadas. Por eso, eran sepultadas en una cámara subterránea con una cama, una lámpara, y un poco de comida y agua, hasta que murieran. Sus cómplices varones eran azotados en público hasta la muerte. 



JANTIPO


 
Jantipo (griego antiguo Ξάνθιππος, Xánthippos) fue un general mercenario griego (seguramente espartano), contratado por Cartago como instructor de sus tropas para enfrentarse a Roma durante la primera guerra púnica.
 
Tras la victoria de Marco Atilio Régulo en la batalla de Adís, los cartagineses se encontraban a la defensiva. Durante el invierno de 255 a. C. los cartagineses reformaron su ejército de campaña, recurriendo para ello a destacamentos reclutados en Grecia. Jantipo, líder mercenario adiestrado probablemente en Esparta, demostró una experiencia y habilidad decisivas para el desarrollo de la guerra.
 
Entrenó y dirigió a los soldados cartagineses en la batalla de los Llanos del Bagradas, donde derrotó a la fuerza expedicionaria romana y capturó al cónsul Marco Atilio Régulo en el año 255 a. C. Tras vencer a Régulo se vio obligado a huir de Cartago para evitar su asesinato por parte de los líderes cartagineses, que no deseaban pagar sus servicios.
 

Jantipo es considerado el creador de la vieja formación cartaginesa: caballería dividida en ambas alas, infantería mercenaria a la derecha, con una falange de civiles rápidamente reclutada en el centro, tras una primera línea de elefantes de guerra. Se enfrentó a la típica legión romana, formada en tres líneas y con una diezmada caballería en los flancos.


EL CÓNSUL PUBLIO SERVILIO VATIA ISAÚRICO



 

Publio Servilio Vatia Isaúrico (en latín, Publius . Servilius Vatia Isauricus), fue un político y cónsul de la época final de la República Romana. Isaúrico obtuvo el consulado en 48 a. C. junto a Cayo Julio César (dictador perpetuo). Se le recuerda como una marioneta de César, del que fue gran amigo. Era hijo de Publio Servilio Vatia Isaúrico, senador y cónsul casi treinta años antes que su hijo.
 
CARRERA POLÍTICA

Durante su juventud hizo como modelo de vida a Catón y Cicerón lo consideraba un partidario de los optimates.
 
En 54 a. C. Isaúrico obtuvo la pretura. Como pretor se opuso a la propuesta de conceder un triunfo a C. Pomptino. Cuando estalló la Segunda Guerra Civil de la República de Roma desertó del partido aristocrático y se unió a César, en su lucha contra los optimates liderados por Cneo Pompeyo Magno. Julio César lo convirtió en su colega consular en 48 a. C. Cuando César dejó Roma para luchar contra Pompeyo en Grecia dejó a Isaúrico a la cabeza del Estado.
 
PRIMER CONSULADO

Vatia Isaúrico se convirtió en una figura muy polémica tras la marcha de César a Grecia para combatir a Cneo Pompeyo Magno. Isaúrico y Cayo Trebonio se convirtieron en los autores de la quiebra total de la economía romana en el Siglo I a. C., y el líder populista, Marco Celio Rufo lideró una revuelta contra el régimen el mismo año 48 a. C. que fue aplastada con gran crueldad.
 
En marzo, el pretor Celio intentó promover una cancelación total de deudas. Las clases altas empezaron a sentir la presión del populacho: por ejemplo, la esposa de Cicerón, Terencia, fue obligada a vender la mayor parte de sus joyas. Celio no tenía competencia sobre las deudas de la ciudad, su magistratura (praetor peregrinus) sólo tenía poder sobre los ciudadanos extranjeros de Roma. Trebonio era el que se encargaba de las deudas.
 
Celio montó un tribunal de cancelación de deudas a pesar de ser advertido por Trebonio y Vatia Isaúrico. Isaúrico tras conocer la noticia fue a enfrentarse al rebelde magistrado, seguido de los doce lictores propios de su imperium proconsular que portaban sus fasces. Tras un acalorado debate en el tribunal de Celio, Vatia Isaúrico cogió una de las hachas de sus lictores y destruyó la silla de madera propia del puesto de Celio. Celio e Isaúrico casi llegan a las manos, y la muchedumbre que los rodeaba empezó a ponerse tan agresiva que Vatia Isaúrico y sus lictores tuvieron que blandir sus hachas para que no los mataran.
 
Vatia Isaúrico inició una campaña para desacreditar a Celio en mayo de ese mismo año, cuando volvía del Foro de pedir la cancelación de deudas, sin importar a qué precio. Se cree que las demandas de Celio estaban motivadas por las amenazas que le había hecho Vatia Isaúrico de arrestarle. Cuando Vatia Isaúrico pudo disponer de tropas, que venían desde las Galias para ayudar a César a luchar contra Pompeyo, las usó. El ejército luchó a través del Foro Romano. Cuando intentaron capturar a Celio, la muchedumbre se les echó encima. Era la primera vez que los ciudadanos de Roma atacaban a un ejército dentro de su propia ciudad.
 
Celio se burló de Vatia Isaúrico al arreglar su silla de magistrado decorándola con unas tiras de cuero, ya que era conocido en Roma que el padre de Vatia Isaúrico lo golpeaba con una tira de cuero, lo que no dejaba de ser vergonzoso para él. Vatia contrarrestó la burla pidiendo a su padre que le diera más fuerte como muestra de hombría. Finalmente Celio escapó de Roma y se unió a Tito Anio Papiano Milón y entre los dos tramaron una insurrección contra César, aunque ambos fueron pronto capturados y ejecutados.
 
NUEVO GIRO POLÍTICO Y SEGUNDO CONSULADO

En 46 a. C. gobernó la provincia de Asia como procónsul, tiempo durante el cual Cicerón le escribió varias cartas
 
Tras la muerte de César, en el año 44 a. C. Vatia Isaúrico se alió con el Senado contra Marco Antonio, y tuvo una destacada participación en los debates en el Senado durante la guerra en Mutina.
 
Cuando Octavio se prometió con su hija Servilia, Isaúrico hizo las paces con Marco Antonio y abandonó la causa del Senado. En consecuencia su nombre no aparece en las listas de proscripción y Cicerón lo llama en las cartas a Bruto, Homo et furiosus insolens.


Cuando se formó el triunvirato en 43 a. C., Octavio rompió su compromiso con Servilia para casarse con Claudia, hija de Fulvia, la tercera esposa de Marco Antonio, y a Vatia se le concedió el consulado en 41 a. C. con Lucio Antonio como colega consular para reparar esta afrenta.
 
Estaba en Roma cuando Lucio Antonio se apoderó de la ciudad en su lucha contra Octavio, en la llamada guerra de Perusa. No apoyó a su colega pero tampoco se le opuso activamente.



IRENEO DE LYON


(Esmirna, Asia Menor, 130 - Lyon, 208) Obispo de Lyon. Fue discípulo de San Policarpo , obispo de Esmirna, quien le envió a las Galias (hacia 157). En Lyon fue ordenado sacerdote y enviado al papa para rogarle que no separara de la comunión a los orientales que celebraban la Pascua el mismo día que los judíos.


Sucedió a Potina en la sede episcopal de Lyon e intervino de nuevo cerca del papa Víctor (hacia 190) en la cuestión de la Pascua oriental. Escribió en defensa de la fe católica, contra los errores de los gnósticos, su famoso libro  La gnosis desenmascarada y refutada y el Tratado contra las herejías.


Por su visión sintética, armoniosa y completa de toda su doctrina cristiana, su riqueza de pensamiento, su método riguroso y su estilo magistral, se le sitúa entre las grandes figuras de la historia del pensamiento cristiano.

AMÍLCAR BARCA


Amílcar Barca o Barcas (c. 275 a 228 a. C.) fue un general y estadista cartaginés, líder de la familia Bárcida, y padre de Aníbal, Asdrúbal y Magón. Fue también suegro de Asdrúbal el Bello. El nombre de Amílcar (púnico-fenicio 𐤇𐤌𐤋𐤒𐤓𐤕 ḥmlqrt, «hermano de Melkart») era un nombre común para los hombres de Cartago. El nombre 𐤁𐤓𐤒 (Brq o Baraq) significa "rayo" en el idioma púnico y por lo tanto equivalente al epíteto o sobrenombre Cerauno, común entre muchos comandantes griegos contemporáneos. La palabra permanece en árabe y hebreo con el mismo significado.
 
Amílcar mandó las fuerzas de tierra cartaginesas en Sicilia durante 247-241 a. C., durante las últimas etapas de la primera guerra púnica. Mantuvo su ejército intacto y encabezó una exitosa guerra de guerrillas contra los romanos en Sicilia. Después de la derrota de Cartago en 241 a. C. Amílcar se retiró a África después de un tratado de paz. Cuando la Guerra de los mercenarios estalló en 239 a. C., Amílcar fue llamado a mandar las fuerzas cartaginesas y fue fundamental en la conclusión del conflicto con éxito. Amílcar dirigió la expedición cartaginesa en Iberia en 237 a C , y después de ocho años amplió el territorio cartaginés en Iberia antes de morir en la batalla de Illici en 228 a C .
 
ORIGEN

Nacido en Cartago, posiblemente originario de una familia aristocrática cartaginesa de Cirene (actual Libia) emigrada a Cartago. La tradición habla de que la familia descendía directamente de Dido (Elisa), fundadora de la ciudad púnica según la mitología cartaginesa. En el 247 a.C, a la edad de 33 años, asume el mando de las tropas cartaginesas en Sicilia durante la primera guerra púnica contra Roma.
 
FUNDADOR DE LA DINASTÍA BÁRCIDA

Amílcar (o 𐤇𐤌𐤋𐤒𐤓𐤕, Hmlqrt, en púnico «hermano de Melqart», dios de los fenicios que los cartagineses denominarían Baal), es el fundador de la estirpe de los Bárcidas (de 𐤁𐤓𐤒, Barqa o Baraq, «rayo, fulgor»), una serie de generales y hombres de estado al servicio de Cartago. Héroe de la primera guerra púnica, de la Guerra de los Mercenarios y padre del célebre Aníbal -el Bárcida que alcanzaría el cénit de la dinastía durante la segunda guerra púnica-. También es conocido como gobernante de la Iberia cartaginesa y como posible fundador de varias ciudades españolas como Alicante (Akra Leuké) o Barcelona.
 
CARRERA MILITAR

PRIMERA GUERRA PÚNICA

En la Primera guerra púnica, Amílcar, tras haber desembarcado por sorpresa en el noroeste de Sicilia al mando de un heterogéneo y reducido contingente militar formado en su mayor parte por mercenarios de diversas nacionalidades, confirma no obstante el control cartaginés sobre la isla, tradicional feudo romano. Utiliza para ello tácticas y elementos mixtos e innovadores, al estilo de Pirro y Alejandro, dotando a sus hombres de una versatilidad y disciplina extraordinarias (con las dificultades ya comentadas, al tratarse de fuerzas muy diversas en tipología y origen) mediante las cuales consigue hacerse fuerte en el monte Heirktê o Ercte (actual Monte Pellegrino, cerca de Palermo) y desde donde hace frente a los continuos ataques romanos en constante inferioridad numérica, llegando incluso más allá de la defensa, armando un contraataque que le llevaría exitosa y prácticamente hasta la costa sur de Italia. Si bien Amílcar no llegó a recuperar ninguna de las ciudades perdidas ante Roma ni a ganar batallas relevantes, su actuación fue siempre digna y exitosa, causando numerosas bajas y provocando un elevado y continuo coste en recursos a los romanos. Tras la derrota cartaginesa en la primera guerra púnica, Amílcar acabó invicto, retirándose con sus 20.000 hombres ordenadamente sin rendir las armas (algo inaudito entre los enemigos derrotados por Roma) y con un bien ganado prestigio entre sus hombres y sus enemigos.
 
GUERRA DE LOS MERCENARIOS

La situación en Cartago tras la derrota era de profundo malestar, y las condiciones de la rendición ante Roma suponían una humillante sumisión al vencedor, aparte de un notable déficit económico tanto por las pérdidas sufridas como por los tributos a pagar al bando victorioso. La desazón se hace especialmente ardua entre las tropas mercenarias que deseaban cobrar su paga –algunos no la cobraban desde mucho antes de acabar el conflicto-, aunque también entre los campesinos libios, así como los comerciantes que veían ahora cortadas las rutas comerciales y con ellas sus ingresos. Esta crisis desemboca en lo que se llamó la Rebelión de los Mercenarios los cuales, unidos a esclavos fugitivos y a campesinos empobrecidos, y dirigidos por el líder libio Mathô, el mercenario galo Autarito y el esclavo campano Spendios, alzan un ejército de cerca de 90.000 hombres, creando un alzamiento popular contra Cartago, apoderándose y levantando la mayoría de las ciudades aliadas y llegando a poner cerco a la misma capital.
 Con la metrópoli en jaque por las derrotas de las exiguas tropas cartaginesas al mando de Hannón, en una situación mucho más peligrosa y cercana al saqueo y a la destrucción que durante toda la primera guerra púnica, Amílcar resulta ser elegido como caudillo para sofocar tan peligrosa revuelta, en base al respeto y el temor que su imagen causaba entre los mercenarios, aparte del prestigio militar y la demostrada capacidad en el manejo de tropas labrados contra Roma. Así pues, con la ciudad cercada, consigue sacar de noche a sus tropas (muy inferiores en número a las rebeldes) por sorpresa y, tras una larga, dura y magistral campaña de hostigamiento, tras tres sangrientos años y cuatro meses de arduas luchas acaba con la cruenta rebelión, crucificando a los rebeldes supervivientes.
 
EXPANSIÓN HACIA IBERIA

Tras tan notable y duro triunfo, Amílcar consigue una enorme popularidad, y a pesar de los recelos de sus adversarios en el Senado Cartaginés, consigue el puesto de comandante en jefe del ejército, convirtiéndose prácticamente en el auténtico dueño y señor de Cartago. Ante la pérdida de Sicilia, Cerdeña y Córcega ante Roma, Amílcar pone sus ojos en Iberia, inhóspita tierra de extraordinaria riqueza, como base para expansión y también para compensar las pérdidas económicas y navales, comenzando así la reconstrucción de la potencia cartaginesa. Recluta y entrena un nuevo ejército, y tras pacificar Numidia y sellar el control púnico sobre el norte de África, decide lanzarse sobre Iberia (236 a. C.). Durante ocho años, consolida los cimientos de lo que sería la nueva potencia cartaginesa a partir de la riqueza de los nuevos territorios conquistados en Iberia, estableciendo alianzas diplomáticas con los pueblos nativos y sacando provecho de los ricos yacimientos mineros ibéricos y demás materias primas. Enriquece las tropas cartaginesas con los fieros soldados íberos y baleares, y consigue sofocar, en compañía de su yerno Asdrúbal el Bello, las numerosas y continuas rebeliones de los nativos no sumisos ante la expansión cartaginesa.
 
MUERTE

En invierno de 229-228 a. C., en una escaramuza contra rebeldes oretanos, acontece su prematura muerte en las cercanías de Helike. La localización de Helike es conflictiva. Tradicionalmente, se ha venido especulando con Elche de la Sierra (Albacete) , Elche (Alicante), e incluso Belchite (Zaragoza). Otras interpretaciones modernas, se limitan a ubicarla en alguna ciudad oretana, sin concretar más, dadas las contradicciones en las fuentes históricas, que tantas polémicas han generado a lo largo de los años.
 
Amilcar sería sucedido en el mando por su yerno, Asdrúbal el Bello.

 

LEGADO

Amílcar es, sin lugar a dudas, un relevante personaje, clave en la historia de su nación y también en la de sus enemigos, espejo en el cual se miraron sus “cachorros de león” –como a él le gustaba llamar a sus hijos-, especialmente su hijo mayor, el más célebre de los púnicos y para muchos, el más grande general de todos los tiempos: Aníbal.

XXX


jueves, 1 de septiembre de 2016

LA FIEREZA DE LOS ROMANOS Y EL SIGNIFICADO DE "VICTORIA PÍRRICA"


El rey Pirro ( 319 - 271 a. C. ) de Epiro derrotó a los romanos en dos batallas en -280 y --279, aunque a costa de grandes pérdidas. Cuando vio los cadáveres de los soldados romanos, todos con las heridas en la parte delantera del cuerpo y una expresión fiera en el rostro, se dijo que levantó las manos al cielo y exclamó que podría haber conquistado el mundo entero si hubiera contado con semejantes soldados.

( Eutropio en "Brevario").



Desde entonces, la expresión "victoria pírrica" se dice del triunfo obtenido con más daño del vencedor que del vencido.