domingo, 1 de febrero de 2015

ANTIGUO TESTAMENTO 14

LOS JUECES
LOS JUECES

Los jueces no eran reyes, pero estaban autorizados para organizar ejércitos y para administrar justicia. Asimismo debían velar para que se cumpliese el culto debido a Dios. Por eso el Señor se encargaba de elegirlos. Entre los diversos jueces, sobresalieron Gedeón, Sansón, Helí y Samuel.


GEDEÓN

GEDEÓN

Por aquel entonces, los israelitas habían vuelto a caer en la idolatría y los  madianitas asolaban sus ciudades. Conmovido Dios por las súplicas de su pueblo, escogió a Gedeón para salvarlo. Pero Gedeón pidió a Dios un milagro para convencer a su incrédulo pueblo. Accedió el Señor y Gedeón colocó una piel de carnero en el suelo, y al día siguiente, estaba la piel cubierta de rocío y seca la tierra. Por el contrario, al día siguiente, la tierra amaneció mojada y la piel seca. Este milagro, convenció a los israelitas.


VICTORIA SOBRE LOS MADIANITAS
VICTORIA SOBRE LOS MADIANITAS

Gedeón siguiendo órdenes del Señor, organizó un ejército, diciendo que los que tuvieran miedo se quedaran. De 32.000 hombres, sólo siguieron adelante 10.000 . Pareciéndole demasiados, retiró a los que pasando el río bebieron agachados. Quedaron solamente 300 hombres, a los que dio una trompeta y cántaros con velas encendidas. Cercó por la noche el campamento enemigo y a una señal rompieron los cántaros tocando a continuación las trompetas. Los madianitas, presos de pánico, se mataron unos a otros, abriendo el camino a su derrota.


SANSÓN
SANSÓN

Sansón era un hombre de fuerza prodigiosa. Para premiar su fidelidad, Dios le nombró Juez.   Por aquella época, los israelitas estaban en guerra con los filisteos. Un día, éstos lo prendieron pero Sansón rompió sus ligaduras y con una quijada de asno mató a más de mil enemigos.  En otra ocasión y sólo con sus poderosos brazos, despedazó a un león que le atacó.


SANSÓN Y DALILA
SANSÓN Y DALILA

Sansón reveló a Dalila, una mala mujer a sueldo de los filisteos, que su fuerza provenía de sus cabellos. Cuando Sansón se durmió, Dalila le cortó los cabellos y llamó a los filisteos quienes le sacaron los ojos y le encerraron en una prisión.


 MUERTE DE SANSÓN
 MUERTE DE SANSÓN

Los filisteos celebraron una fiesta y queriendo divertirse, llevaron a Sansón fuertemente encadenado. En el tiempo que había pasado en la prisión le habían crecido los cabellos, y Dios, apiadándose de él, le devolvió sus fuerzas.  Sansón agarró dos columnas y las sacudió violentamente, cayendo el palacio y muriendo entre los escombros Sansón y todos los filisteos que se encontraban en la fiesta.


 HELI
 HELI

Helí sucedió a Sansón como Juez de Israel. Tenía dos hijos: Ofní y Fineés, que le ayudaban en sus funciones sacerdotales, pero escandalizaban al pueblo con su avaricia y sacrilegios. Helí no ignoraba el proceder de sus hijos, pero se limitó a reprenderles suavemente. Dios anunció a Heli y a sus hijos, terribles castigos.   Los filisteos invadieron el país y el ejército israelita perdió 4.000 hombres.



 MUERTE DE HELÍ
 MUERTE DE HELÍ

Helí rehizo su ejército y para asegurarse la victoria mandó llevar el Arca de la Alianza al campamento, bajo la custodia de sus hijos. Presentó batalla y fue nuevamente derrotado, apoderándose los filisteos del Arca y dando muerte a Ofní y Fineés, Helí se enteró de la muerte de sus hijos cuando estaba sentado en la puerta del Tabernáculo. Por la impresión cayó de espaldas muriendo en el acto.  Los filisteos devolvieron el Arca, pues Dios les abrumó con toda clase de desgracias y plagas. 

ANTIGUO TESTAMENTO 13

LA TIERRA PROMETIDA
LA TIERRA PROMETIDA

La tierra prometida por Dios era una región riquísima. Limitaba al norte con Fenicia y Siria, al Sur con Idumea, al Este con el desierto de Arabia y al Oeste con el Mediterráneo. Su extensión era 20.000 kilómetros cuadrados aproximadamente. Cruzada por el río Jordán. Su clima era bueno aunque algo caluroso. Su suelo, muy fértil, favorecía el cultivo del olivo, cereales y frutas. Una cordillera que se extiende de Norte a Sur, facilitaba en sus valles los pastos que precisaba el ganado.



EL PASO DEL JORDÁN
EL PASO DEL JORDÁN

Dios dijo a Josué: "Tú eres el elegido para conquistar el país que yo prometí a vuestros padres. Ten valor. Reúne a tu pueblo y cruza el Jordán. Yo estaré contigo".     Josué mandó avanzar hacia el río, y entonces se obró el prodigio. Las aguas se separaron, y los israelitas pasaron a pie firme por el seco cauce del Jordán.


SITIO DE JERICÓ
SITIO DE JERICÓ

Jericó, al otro lado del Jordán, era la primera ciudad que debían atacar. El Señor dijo a Josué: "Dad la vuelta a la ciudad durante siete días. Al finalizar la última vuelta tocad las trompetas y las murallas se desplomarán". Así lo hizo Josué, mientras los defensores de Jericó se burlaban de las trazas de aquel singular ejército.


TOMA DE JERICÓ
TOMA DE JERICÓ

Cumplió Josué lo ordenado por el Señor, y al sonido de las trompetas, cayeron las murallas, y los israelitas se lanzaron al asalto, tomando la ciudad con relativa facilidad.


JOSUÉ DETIENE EL SOL
JOSUÉ DETIENE EL SOL

Algunos reyes se opusieron al avance de los israelitas, pero Josué los derrotó. En una ocasión, queriendo completar su victoria antes de que se hiciera de noche, Josué ordenó al Sol que se parara. Y el Sol detuvo su curso, hasta que los israelitas consumaron su triunfo.


 CONQUISTA DE CANAÁN
 CONQUISTA DE CANAÁN

No fue fácil conquistar la tierra de Canaán, pero con la ayuda de Dios, finalmente, después de siete años de continuas luchas, consiguió Josué poner bajo su dominio todo el territorio prometido por el Señor.


MUERTE DE JOSUÉ
 MUERTE DE JOSUÉ

Cumplida su misión, Josué, que sabía que la hora de su muerte estaba ya cercana, convocó a su pueblo, les dio sabios y prudentes consejos y les hizo prometer fidelidad a Dios. Tranquilo, Josué a la vista de esta promesa, se durmió a la paz del Señor, a los ciento diez años de edad.



REPARTO DE LA TIERRA PROMETIDA

REPARTO DE LA TIERRA PROMETIDA

Antes de morir, Josué había repartido el país conquistado.  Dio una parte a cada tribu, excepto a la de Levi, que fue consagrada al servicio sacerdotal.  Manasés y Efraím, los hijos de José, fueron considerados, según dispuso Jacob, como cabezas de tribu, dándose una parte a cada uno. 

ANTIGUO TESTAMENTO 12

EL ARCA DE LA ALIANZA

EL ARCA DE LA ALIANZA

Moisés, siguiendo instrucciones de Dios, construyó el tabernáculo, tienda rectangular, e el que instaló los objetos del culto: El Arca de la Alianza, la mesa, el Candelabro y el Altar de los perfumes. El Arca de la Alianza, estaba cubierta de oro por dentro y por fuera. Cuatro anillos en las esquinas servían para su transporte, dentro, colocó las Tablas de la Ley y un vaso con el "maná" y la vara de Aarón. Encima del Arca, dos querubines frente a frente, la cubrían con sus alas.


 LOS ISRAELITAS EN EL DESIERTO
 LOS ISRAELITAS EN EL DESIERTO

Los israelitas emprendieron la marcha hacia la tierra prometida, después de un año de permanecer al pie del Sinaí. La nube se colocó a la cabeza dando la señal de marcha. El Arca de la Alianza, a hombros de los sacerdotes, precedió al pueblo. Durante todo el camino, la nube se detenía al llegar la noche y se ponía en movimiento al amanecer.


EXPLORACIÓN DE CANAÁN
EXPLORACIÓN DE CANAÁN

Cuando llegaron a la ciudad de Cades, en los confines de Canaán, Moisés envió doce hombres, uno por cada tribu, para que exploraran el país que había de conquistar. A su vuelta, cuarenta días más tarde, trajeron como muestra varios frutos de aquella tierra, entre los que destacaba un racimo de uvas de seis kilos de peso, que era preciso ser llevado entre dos hombres. Pero dijeron que sus moradores eran gigantes, y las ciudades, verdaderas fortificaciones.


REBELIONES Y CASTIGOS
REBELIONES Y CASTIGOS

El pánico cundió entre el pueblo al oír esto. Algunos propusieron regresar a Egipto. Josué y Caleb, dos de los exploradores, se esforzaron en vano diciendo que sería fácil la conquista de Canaán. Moisés ordenó dar muerte a los otros exploradores. Coré, Datán y Abirón, parientes de Moisés, que conspiraron contra Aarón, fueron tragados por la tierra, que se abrió a sus pies.   El Señor dictó que ninguno que fuera mayor de 20 años al salir de Egipto, excepto Josué y Caleb, entrarían en la tierra prometida.


 LA DUDA DE MOISÉS
 LA DUDA DE MOISÉS

En su viaje por el desierto les faltó el agua. Dios ordenó a Moisés que golpeara una roca con su vara y le daría agua. Moisés tocó la peña, pero, dos veces, cuando habría bastado una. Por su desconfianza, Dios privó también a Moisés y a su hermano Aarón de entrar en la tierra de promisión.


 JOSUÉ SUCEDE A MOISÉS
 JOSUÉ SUCEDE A MOISÉS

Muchos años vagaron los israelitas por el desierto, hasta que estaba próximo el fin de su viaje, Moisés se sintió morir. Obedeciendo la orden de Dios dejó el gobierno de su pueblo en manos de Josué.  Moisés reunió a su pueblo y mostrándole a Josué, dijo que por voluntad de Dios le sucedería en el mando. Subió después al monte Nebo, y a la vista de la tierra prometida, murió cuando contaba ciento veinte años de edad.



VIAJE DESDE EGIPTO A CANAÁN
VIAJE DESDE EGIPTO A CANAÁN

Lógicamente, el viaje más corto entre Jessen y la tierra de Canaán, era la ruta que había seguido Jacob, pero este territorio estaba ocupado por los filisteos, pueblo guerrero, con los que no convenía todavía enfrentarse. Por eso eligieron el camino del Sinaí. Obsérvese que desde Cades hasta Jericó, tardaron los israelitas más de 38 años, en castigo por sus murmuraciones y rebeldías.    


ANTIGUO TESTAMENTO 11

EL PASO DEL MAR ROJO
EL PASO DEL MAR ROJO

Frente a ellos estaba el Mar Rojo. Dios dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar". Moisés obedeció y las aguas se separaron formando un muro a ambos lados.   Los israelitas pasaron a pie al otro lado del Mar Rojo sin mojarse.


EL MAR VUELVE A SU CAUCE
EL MAR VUELVE A SU CAUCE

Una vez hubo pasado al otro lado el último israelita, Dios ordenó a Moisés que extendiera de nuevo su mano para que las aguas volvieran a su cauce.


DESTRUCCIÓN DEL EJÉRCITO EGIPCIO
DESTRUCCIÓN DEL EJÉRCITO EGIPCIO

Por la mañana, los egipcios habían continuado la persecución, y llegaron al Mar Rojo cuando los últimos israelitas alcanzaban la margen opuesta. Cuando todo el ejército egipcio había penetrado en el lecho seco del mar, las aguas se cernieron de repente, pereciendo todos. Así libró Dios a los israelitas de los egipcios.


 EL MANÁ
 EL MANÁ

Al encontrarse en el desierto, pasaron hambre los israelitas.  Pero una mañana, apareció el suelo cubierto de una especie de rocío. Moisés les dijo: "Éste es el pan que el Señor os da para comer".  Todos comieron encontrándole agradable sabor. Este alimento al que llamaron "maná" no les faltó ninguna mañana durante los cuarenta años que vagaron por el desierto.


EL AGUA DE LA PEÑA
EL AGUA DE LA PEÑA

Cierto día en que les faltó el agua, Moisés por orden de Dios, tocó con su vara una roca, y al punto brotó agua en tal abundancia, que el pueblo pudo saciar su sed.


MOISÉS SUBE AL SINAÍ
 MOISÉS SUBE AL SINAÍ

Tres meses después de su partida de Egipto, llegaron al pie del monte Sinaí. Plantaron sus tiendas y Moisés subió al monte donde el Señor, entre relámpagos y truenos le dio su ley. Moisés permaneció cuarenta días en el Sinaí hablando con el Señor.



EL BECERRO DE ORO

 EL BECERRO DE ORO

Viendo el pueblo que Moisés permanecía demasiado tiempo en el monte, obligó a su hermano Aarón a que construyese un becerro de oro parecido al que se adoraba en Egipto. Luego organizaron fiestas y diversiones.


 LAS TABLAS DE LA LEY
 LAS TABLAS DE LA LEY

Cuando Moisés descendió del Sinaí portando las tablas de la Ley, y vio que su pueblo se había entregado a la idolatría, rompió las tablas y ayudado por los que habían permanecido fieles, destruyó el becerro de oro y exterminó a más de 20.000 idolatras. La cólera de Dios se apaciguó y entregó a Moisés otras tablas con los Diez Mandamientos. 

PLAUTO DICE SOBRE LA PRUDENCIA




Jamás el ratón no confía a un solo agujero su destino.

OVIDIO DICE SOBRE LA PRECIPITACIÓN



La precipitación nos es perjudicial, así como la lentitud nos daña también con frecuencia.


PLATÓN DICE SOBRE CONFORMARSE CON POCO




Contentarse con poco es el medio más seguro de ser rico y dueño de sí mismo. 



PITACO DE MITILENE DICE SOBRE LA OPORTUNIDAD





Aprende a conocer el momento oportuno


MARCO AURELIO DICE SOBRE LA VIDA




No obres como si tuvieses que vivir miles de años. La muerte se cierne sobre ti. Mientras vivas, mientras te sea posible, procura ser un hombre de bien.



CICERÓN DICE SOBRE LA VIDA







Brava es la vida, pero lo bastante larga para vivir bien y honestamente.


OVIDIO DICE SOBRE LAS OBRAS DE AUTORES



Auctor opus laudat (Cada autor alaba su propia obra).





DISCURSO DE QUINTO HORTENSIO EN EL SENADO EN CONTRA DEL IMPERIUM MAIUS OTORGADO A POMPEYO PARA COMBATIR CONTRA LOS PIRATAS


 

Honorable cónsul, censores, magistrados, consulares y senadores ¡Es hora de que acabemos de una vez para siempre con las llamadas misiones militares especiales! Todos sabemos por qué el dictador Sila incorporó esa cláusula en su enmienda a la constitución: para poder utilizar los servicios de un hombre que no pertenecía a este augusto y venerable cuerpo; un caballero de Picenum que tuvo la presunción de reclutar y acaudillar tropas al servicio de Sila cuando contaba poco más de veinte años, y que, una vez que hubo probado la dulzura de la descarada inconstitucionalidad, continuó adhiriéndose a ella... ¡aunque se negó a adherirse al senado! Cuando Lépido se sublevó, él ocupó la Galia Cisalpina, y tuvo incluso la temeridad de ordenar la ejecución de un miembro de una de las mejores y más antiguas familias de Roma: Marco Junio Bruto, cuya traición, si es que realmente puede considerarse como tal, la determinó este cuerpo al incluir a Bruto en el decreto que ponía a Lépido fuera de la ley. ¡Un decreto que no le daba a Pompeyo el derecho de hacer que un secuaz le cercenase la cabeza a Bruto en el mercado de Regium Lepidum! ¡Ni de incinerar la cabeza y el cuerpo, y luego enviar las cenizas desenfadadamente a Roma con una nota breve y semianalfabeta de explicación!

 

Después de lo cual, Pompeyo mantuvo sus preciadas legiones picentinas en Módena hasta que obligó al Senado a que le encomendara a él, ¡que no era senador ni magistrado!, la misión de ir a Hispania con imperium proconsular, gobernar la parte de la provincia más cercana en nombre del Senado y hacer la guerra contra Quinto Sertorio. Cuando durante todo el tiempo, padres conscriptos, teníamos en la provincia ulterior un hombre eminente de adecuada familia y circunstancias, el buen Quinto Cecilio Metelo, pontífice máximo, que ya combatía contra Sertorio. ¡Un hombre que, añado, hizo más por derrotar a Sertorio de lo que nunca hiciera este extraordinario y no senatorial Pompeyo! ¡Aunque fuese Pompeyo quien se llevó la gloria, quien recogió los laureles!

 

Y luego, ¿qué hace este don nadie picentino, Pompeyo, cuando regresa a nuestro amado  país? ¡Contra lo estipulado en la constitución, trae a su ejército a través del Rubicón y entra en Italia, donde lo asienta y procede a chantajearnos para que permitamos que se presente a cónsul! No tuvimos otra elección. Pompeyo se convirtió en cónsul. ¡Y aun hoy, padres conscriptos, me niego con todas las fibras de mi ser a otorgarle ese abominable nombre de Magnus que él mismo se concedió! ¡Porque él no es grande! ¡Es un forúnculo, un carbúnculo, una pútrida llaga infectada en el maltratado pellejo de Roma!

 

¿Cómo se atreve Pompeyo a dar por supuesto que puede volver a chantajear a este cuerpo de nuevo? ¿Cómo osa poner en esto a su secuaz Gabinio, ese lameculos? Imperio ilimitado, fuerzas ilimitadas y dinero ilimitado. ¡Por favor! ¡Cuando durante todo este tiempo el Senado tiene un comandante muy capaz en Creta que está haciendo un excelente trabajo! Repito, ¡un excelente trabajo! ¡Excelente, excelente! . Yo os digo, colegas miembros de esta Cámara, que nunca consentiré en que se otorgue ese mando. ¡No importa el nombre que quiera dársele! ¡Sólo en nuestra época ha tenido Roma que recurrir al imperium ilimitado, al mando sin límites! ¡Son anticonstitucionales, desmedidos e inaceptables! ¡Nosotros limpiaremos el Mar Nuestro de piratas, pero lo haremos al estilo romano, no al estilo picentino!