viernes, 4 de septiembre de 2015

LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO, EN 476


 

La deposición del emperador Rómulo Augústulo por Odoacro, rey de los hérulos, se suele considerar como la fecha oficial del fin del Imperio Romano

 

Tal día como el 4 de septiembre del año 476 Rómulo Augústulo, emperador del Imperio Romano de Occidente, fue despojado de su condición por Odoacro, rey de los hérulos. Después de décadas de gran inestabilidad el Imperio de Occidente sucumbió víctima de convulsiones políticas, económicas y sociales. Tras la deposición del emperador, Odoacro envió al emperador del Imperio Romano de Oriente, Zenón, las insignias imperiales como símbolo de la reunificación formal del Imperio. 


Sin embargo el Estado romano no era más que un recuerdo en Occidente, donde diferentes pueblos germánicos estaban construyendo reinos que no reconocían la soberanía de los emperadores de Constantinopla. El Imperio Romano de Oriente sobreviviría como Imperio Bizantino hasta el año 1453.

 

La caída del Imperio romano y la génesis de Europa coinciden con el cambio geopolítico más importante del Mediterráneo occidental durante el primer milenio de nuestra era. El Imperio romano atravesaba una situación difícil, por lo que resultó imprescindible negociar con los pueblos bárbaros, acceder a sus peticiones económicas e incluso pactar las condiciones de su asentamiento temporal en territorio romano.

 

El Imperio occidental había dejado de existir realmente desde hacía varias décadas, por lo que la deposición del último emperador romano fue solo la consecuencia final de un lento proceso de disolución, caracterizado por la apatía de la sociedad romana respecto a la política exterior, la incapacidad del Estado para contener las penetraciones bárbaras, así como la transformación de las estructuras políticas y sociales del Imperio, conformando lo que se ha llamado la Antigüedad tardía.

 

La deposición del último emperador romano Rómulo Augusto por el caudillo hérulo Odoacro en septiembre de 476 apenas tuvo eco en la sociedad de la época. Probablemente este hecho tenga que ver con la ausencia en ese momento de una verdadera literatura germánica, que lo hubiera ensalzado como gesta nacional.

 

Se ha considerado la penetración bárbara como el motivo principal de la desaparición del Imperio romano de Occidente, así como de la destrucción de la civilización antigua. El asentamiento de grandes masas de población en las provincias se confunde en la historiografía antigua con las invasiones violentas que, en realidad, son solo su consecuencia. Los primeros testimonios de migraciones de pueblos los tenemos en el reinado de Marco Aurelio (161-180), una vez sofocados los grandes conflictos internos de la primera mitad del siglo II: burgundios, catos, marcomanos y otros pueblos que habitaban las regiones limítrofes del Imperio encontraron unas provincias muy desguarnecidas militarmente, y obligaron a Roma a abrir varios frentes de lucha. Donde se evidenciaba el fracaso político y militar se tuvieron que llevar a cabo los primeros tratados que permitieron el asentamiento de pueblos enteros en territorio romano.

 

Estas grandes incursiones desde los territorios orientales se vieron acompañadas al poco tiempo por otras de carácter masivo en Occidente, protagonizadas por godos, alamanes, francos, cuados y sármatas. Algunos bárbaros fueron absorbidos mediante pactos en el ejército romano, y otros continuaron con el pillaje. A fines del siglo III se había consolidado la práctica de donación de territorios a los bárbaros, después de que estos presionasen de manera violenta sobre las fronteras, a la manera que los romanos de la época entendían como invasión.

 

Las grandes invasiones comenzaron en el 401, con la irrupción de los vándalos. Luego llegaron los visigodos, en el 403, los suevos, en el 406, los burgundos, en el 409, y en el 410 los visigodos de Alarico saquearon Roma. 

GUERREROS VISIGODOS

Esta vez las invasiones no fueron simples razias, sino que los invasores se asentaron en el territorio: los suevos en la Gallaecia, los visigodos en Hispania, los francos en Galia, los ostrogodos en Italia, los burgundios en los Alpes, los vándoles en Mauritania, etcétera. La crisis política romana era tal que los visigodos llegaron a combatir en nombre del Imperio romano. En 476 el Imperio romano había sucumbido en Occidente, aunque mantendría en Oriente.

 

Algunas instituciones como la Iglesia fueron el vínculo de continuidad y legitimidad entre el Imperio y los nuevos reinos, aunque el Estado había desaparecido ante los vínculos de fidelidad personal que estructuraban.



EMPERADORES ROMANOS:



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