Más se estima lo
que con más trabajo se gana.
Pasión por los romanos. Un blog de divulgación creado por Xavier Valderas que es un largo paseo por el vasto Imperio Romano y la Antigüedad, en especial el mundo greco-romano.
Yo no sabia
entonces que la muerte puede convertirse en el objeto de un ciego ardor, de una
avidez semejante al amor.
Se supone que la
enseñanza más importante de la religión cristiana es "no matarás". Mi
primo el emperador Constancio era un cristiano devoto. Pero había matado a
alguien de su propia sangre; por lo tanto, si era a la vez un buen cristiano y
un asesino, algo fallaba en esa religión. Hasta un niño podía notar la
diferencia entre lo que los galileos decían creer y lo que en realidad creían,
a juzgar por sus acciones. Una religión de hermandad y moderación que
diariamente asesina a los que están en desacuerdo con su doctrina, sólo puede
ser considerada hipócrita, o algo peor.
Permanecimos en el
campamento de Pompeyo el tiempo suficiente para satisfacer el hambre y
la sed; y allí había abundantes elementos para hacerlo. Todo lo que vimos
indicaba que el enemigo estaba completamente seguro de la victoria y que había
vivido mucho tiempo en un estado de lujo que era altamente inconveniente
para un ejército que se hallaba a punto de librar batalla con mis
legiones de veteranos. Las tiendas de Léntulo y de otros nobles parecían
más casas de verano que resguardos de soldados. Estaban amparadas de los
rayos del sol por hiedras, y en el suelo tenían césped cuidadosamente cortado.
Se habían tendido mesas y se veía mucha platería. El vino ya estaba preparado
para servirse frío, y los cocineros casi habían terminado sus preparativos para
lo que debía ser un banquete que celebrara la victoria. Estos,
reflexioné, eran los hombres que tenían la costumbre de acusarnos a mí y
a mis soldados de afeminamiento.
El reparto
arreglado y frecuente de vino y aceite, de trigo y pan, de dinero y abastos,
había casi descargado a los ciudadanos menesterosos de Roma de todo trabajo.
Extremó el fundador de Constantinopla su magnificencia, hasta cierto punto,
como los primeros Césares; pero aquella largueza tan vitoreada por su pueblo ha
sido censurada por la posteridad. Una nación de legisladores y guerreros podía
apropiarse las mieses africanas, compradas con su sangre, y Augusto ideó
mañosamente cuanto conducía para que los romanos con su hartura se aviniesen a
su servidumbre. Mas la profusión de Constantino carecía de toda disculpa de
interés público y privado, y la contribución anual de trigo impuesta al Egipto
en beneficio de su nueva capital se destinaba al regalo de una plebe haragana y
desmandada, a costa de los labradores de una provincia industriosa.
Prisco, tengo sesenta y seis años y vos tenéis, me parece recordar, una docena más que yo. Hemos llegado a una edad en que la muerte es un lugar común al que no debe temerse, especialmente nosotros. ¿Qué es toda filosofía sino la preparación para una muerte serena?. ¿Y qué podemos perder los verdaderos filósofos sino aquello que en cualquier caso abandonaremos más tarde o más temprano?. Los diversos ataques que he sufrido en los últimos años, que me dejaron inconsciente y débil, y también mi tos crónica, agravada por un invierno especialmente húmedo, amenazan con llevarme a la muerte en cualquier momento. Estoy perdiendo la vista, y sufro una de las formas más dolorosas de gota. Unamos por lo tanto sin temor nuestras fuerzas y devolvamos golpe por golpe a los cristianos, antes de que destruyan totalmente el mundo que amamos.